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11月29日

Hoy me dejaré

La soledad...
Hoy me ha venido a preguntar.
¿Dónde estás cuando contigo
quiero hablar?.
Le respondí...,
que no sabía qué decir.
Me sonrió...
Y se fue por donde ella llegó.

Y amanecí...
Intentando comprender mi error.
Que nació...
De esquivar cualquier explicación
por eso hoy...
Me dejaré sumergir por el dolor
que causa cualquier resignación.

¡He pensado tanto!
Que ahora ya no tengo pensamientos.
¡He sentido tanto!
Que ahora ya no tengo sentimientos.
Murmurado tanto...
Que ahora murmura mi silencio.
¡He perdido tanto!
Que ya no gano ni en mis sueños.

Dejé de soñar...
Porque nadie prometió un despertar
del sabor que deseo en mi inmersión.
Imitaré si...
A esas personas que saben sonreír.
Dejaré de crecer...
¡Abandonaré toda expresión!

¡He llorado tanto!
Que las lágrimas ya no caen al suelo.
He buscado tanto...
Que ni los tesoros llevaban oro.
¡He hablado tanto!
Que las palabras volaron solas.
He prometido tanto...
Que las promesas me llaman...

¡Embustero!, ¡Embustero!
Embustero, Embustero...

                             Carlos Ann

 


11月17日

Mi mano en pena

Que pienso en Elena
y me acuerdo de Irene,
que pienso en Irene,
me acuerdo de Elena,
mi pene se apena,
se apena mi pene.

Y una mano amena
mi pene sostiene,
no es mano de Irene,
no es mano de Elena,
es mi mano es pena,
es mi mano en pena.

Lo malo que tiene
es que no es tan buena
como la de Irene,
como la de Elena,
pero me entretiene,
pero me entretiene.

Para eso conviene
pensarse una escena
donde salga Irene,
donde salga Elena,
en plena faena,
en plena faena.

Y así, vena vena
se llena mi pene
de ausencia de Irene,
de ausencia de Elena,
y no se retiene.
Me voy, que me viene.

(Javier Krahe)

11月2日

Canción de Isabel

Esta es una canción de Nacho Vegas, tal vez una de las mejores:
 
 
Me dicen: "Ya te volveremos a llamar ",
pero no lo harán, lo sé muy bien.
Estoy en la calle y sólo puedo pensar
en la manera de decírselo a Isabel.
Tras la puerta escucho como toca en su violín
algo triste y yo no sé qué vamos a hacer.
No es un buen momento, porque en Navidad
nacerá nuestro primer bebé.
Conozco mi suerte demasiado bien,
pero al oír su voz me siento algo mejor.
Ella dice que las cosas cambiarán,
yo la abrazo y permanezco así, y así se esconde el sol.

En este viejo coche no se está tan mal,
llevo aqu? desde hace un mes con Isabel.
Pero el invierno muy pronto llegará
y nuestro hijo con él.
Ya no cobro el paro, Isabel no toca su violín.
Hace frío y ella no se encuentra bien.
He visto un abrigo en el centro comercial,
no tengo dinero pero me he de hacer con él,
así que robaré para ella, robaré para Isabel.
Lo hago y trato de escapar pero alguien por detrás
me golpea y me he debido desmayar
pues despierto en una celda gris y no, no consigo recordar.

Llevo dos semanas sin saber de Isabel,
me dan cuatro hostias y me dejan libre al fin.
Vuelvo al viejo coche y me la encuentro tiritando,
está enferma y alguien le ha robado su violín.
Me desnudo y con mis ropas la trato de abrigar,
yo manténgome en calor con un poco de alcohol.
Le consigo agua y algo de comer,
en unos días se pondrá mejor, lo sé.
Pero esta mañana cuando al fin brillaba el sol
Isabel no despertó, siquiera lo intentó.
Se me fue con nuestro hijo en su interior,
al menos no podrá acabar igual que yo.

Isabel se fue a un lugar mejor,
yo no tuve el valor para ir detrás.
Con aquel abrigo habría entrado en calor,
sólo espero que me sepa perdonar.
Pero fue mi culpa, y por ella pagaré,
¡hoy estoy en deuda!
Al fin lo veo claro, ahora sé
cuál es mi misión aquí.
Tengo una navaja, esta misma noche haré
un abrigo con mi piel, pondré Isabel en él.
Queda algo de vodka, aliviará el dolor.
Si comienzo pronto podré acabar al amanecer.